Sobre mí » Ricardo de Pablo - Corrector de textos
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Ricardo de Pablo

Decía don Quijote que los hijos de la inteligencia son más queridos que los de la carne («no hay padre ni madre a quien sus hijos le parezcan feos, y en los que lo son del entendimiento corre más este engaño»), de modo que es muy razonable que quiera saber en manos de quién deja usted a los suyos (que no tienen por qué ser feos).

 

Nací en Madrid en 1982 y creo que, desde que aprendí, he pasado la mayor parte de mi vida leyendo, así que tras licenciarme en Filología Hebrea por la Universidad Complutense pensé que quizá fuese buena idea buscar una profesión que me permitiera seguir haciéndolo a jornada completa. Fue en la Universidad, durante el último año de carrera, cuando alguien me habló de una figura hasta entonces desconocida para mí: el corrector de textos.

 

No tardé en decidir que eso podía ser lo mío y me puse a buscar quien me enseñara a leer como debe hacerlo un corrector. Lo encontré en Cálamo&Cran, donde aprendí el oficio y empecé a entender lo endiabladamente difícil que es. Allí comprendí que para ejercer esta profesión no basta haber leído mucho, no basta haber estudiado letras, no basta saber ortografía y gramática, sino que es necesario combinar todo eso y unas cuantas cosas más, cultivar una sensibilidad peculiar, ingresar en un estado de duda permanente y desarrollar una especie de trastorno obsesivo-compulsivo controlado.

 

Ingresé en la Unión de Correctores (UniCo) en 2009, antes incluso de comenzar mi carrera profesional, y gracias a ella he aprendido tantas cosas que resulta imposible resumirlas aquí. Finalmente, tras llamar a muchas puertas, en el año 2010 recibí mi primer encargo profesional (gracias una vez más a los responsables de Ediciones Norma-Capitel por la oportunidad) y desde entonces me dedico por entero a esta profesión.

 

En estos años he trabajado con toda clase de textos (académico, escolar, ficción, técnico…), en todo tipo de soportes (papel, Word, PowerPoint, Excel, InDesign, WordPress…) y para fantásticas editoriales de todos los tamaños (puede ver una lista al final de esta página). También he tenido la suerte de que muchos particulares me confíen sus tesis, memorias, informes, novelas y demás hijos del entendimiento.

 

A raíz de la experiencia de lidiar a diario con manuscritos a veces enormemente complejos me he ido haciendo con una colección de trucos técnicos, sobre todo relacionados con Microsoft Word. Gracias a esa experiencia he aprendido mucho y he conseguido que UniCo, la Universitat Rovira i Virgili y la Asociación Colombiana de Correctores de Estilo (Correcta) piensen que estoy en condiciones de adiestrar a otros correctores para evitarles quebraderos de cabeza y ayudarles a sacar más partido de su tiempo.

 

Si he conseguido mantener su interés para que siga leyendo hasta aquí, y si he sido capaz de convencerlo de que el corrector es una figura necesaria en todo proceso de edición, quizá quiera contarme los detalles de su proyecto para que empecemos a trabajar.